Con referentes de formación de Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, la compañía avanza en la instalación de metodologías para evaluar la efectividad, transferencia, impacto y retorno de sus programas de capacitación. Uno de los primeros casos aplicados fue el programa AcademIA: Explorando la IA, desarrollado en Coca-Cola Andina Argentina.
Medir el impacto de la capacitación es clave para seguir desarrollando talento, mejorar la experiencia de aprendizaje y conectar la formación con los desafíos estratégicos del negocio.
Con ese objetivo, Coca-Cola Andina inició un proceso regional para fortalecer sus capacidades de medición de la efectividad y retorno de sus programas de capacitación, involucrando a referentes de formación de sus cuatro operaciones. Durante dos meses, los equipos han participado en una formación especializada en metodologías de evaluación de impacto y retorno de la capacitación, con foco en desarrollar capacidades prácticas para medir la reacción de los participantes, el aprendizaje alcanzado, la aplicación de lo aprendido en el puesto de trabajo y el impacto generado en indicadores relevantes para la organización.
“La capacitación no termina cuando finaliza una clase. Nuestro desafío es entender qué aprendizajes se transfieren al trabajo, qué impacto generan y cómo podemos seguir mejorando la experiencia de formación para nuestros equipos”, señala Verónica Rueda, jefa de Capacitación de Coca-Cola Andina Argentina.
Un caso de ROI aplicado: AcademIA en Coca-Cola Andina Argentina
Como parte de este proceso, Coca-Cola Andina Argentina evaluó el programa AcademIA: Explorando la IA, una iniciativa de formación en Inteligencia Artificial Generativa y uso de Microsoft Copilot dirigida a analistas, supervisores y jefaturas.
La evaluación se realizó aplicando la metodología ROI, que permite analizar la efectividad de la capacitación en cinco niveles: reacción, aprendizaje, aplicación, impacto y retorno económico.
En la primera dimensión evaluada, el programa alcanzó una satisfacción global de 87,9%, superando en ocho puntos porcentuales el objetivo definido para la valoración de la experiencia.
En términos de aprendizaje, el programa también cumplió su meta: un 78,1% de los participantes planificados aprobó la evaluación de conocimientos con todas las respuestas correctas, evidenciando una comprensión sólida de los principales conceptos sobre IA Generativa, prompting, uso responsable y potencial de aplicación en el trabajo.
La aplicación práctica de los aprendizajes se midió mediante evidencias reportadas por los propios participantes durante los meses posteriores al programa. En este punto, se documentó una transferencia de 10,3% a través de casos verificables de uso de Microsoft Copilot en tareas laborales concretas. A nivel gerencial, esto se tradujo en un aumento aproximado de 30% en el uso de estas herramientas, reflejando un avance relevante en la adopción ejecutiva de Inteligencia Artificial.
El análisis también incorporó una mirada de impacto a través del indicador TUIA (tasa de uso de IA), que mide la adopción de herramientas de Inteligencia Artificial en la organización a partir de registros corporativos de uso. Tras aislar el efecto de la tendencia previa, se observó una mejora atribuible al programa de 10,85 puntos porcentuales en el nivel de adopción de IA. Esto equivale a un incremento de 66,6% respecto del escenario proyectado, superando ampliamente el objetivo definido para esta medición.
En esta primera evaluación no se calculó un ROI financiero directo, ya que aún no se contaba con una conversión monetaria suficientemente robusta. Sin embargo, las evidencias de aplicación y el aumento observado en la adopción de herramientas de IA permiten identificar beneficios económicos potenciales asociados a mejoras de productividad, reducción de tiempos en ciertas tareas, mayor autonomía de los equipos y menor necesidad de apoyo externo para resolver desafíos específicos.
De esta forma, el caso AcademIA tuvo un doble efecto: permitió evaluar un programa concreto y, al mismo tiempo, generar aprendizajes para seguir avanzando hacia una gestión de la capacitación más medible, estratégica y conectada con los resultados del negocio.
Aprendizajes para seguir avanzando
La experiencia permitió identificar oportunidades para futuras iniciativas de formación, como definir desde el inicio los indicadores que se espera impactar, comunicar la metodología de evaluación a los participantes y diseñar actividades que favorezcan la transferencia de lo aprendido al puesto de trabajo.
Con este proceso regional, Coca-Cola Andina avanza en la construcción de una cultura de aprendizaje más medible, conectada y orientada a resultados. Una forma concreta de seguir desarrollando capacidades para acompañar la transformación de la compañía y abrir nuevas oportunidades para sus equipos.








